viernes, septiembre 10, 2010

es una tristeza tan linda

caminabas rápido por la vereda mirándome y moviendo tu mano para despedirte y yo pegaba mi nariz en el vidrio y te tiraba besitos mientras el bus avanzaba. de pronto, sentí ganas fugaces de llorar de puro contenta y pendeja, ganas fugaces de bajarme corriendo y no irme más porque la verdad es que las despedidas me están matando. todo se parecía tanto a esa misma sensación que tuve muchos años atrás, cuando mi mamá me iba a dejar al jardín y al verla partir una pena gigante se atascaba en mi garganta. sentía que no podría soportar las horas de la tarde estando lejos. sentía que no podía llorar por algo tan tonto. siempre me ha dado vergüenza echar de menos, pero de verdad ya no quiero despedirme nunca más de ti. al final del día, todo lo que quiero es acurrucarme cerca de alguno de tus cien chalecos de todos los colores. en especial, de ese rojo que es mi favorito.

2 comentarios:

Cieguito dijo...

Con asaltos, despedidas y todo, la semana ha sido perfecta. Parece que voy a necesitar muchas más como esta.

ps: el chaleco no es rojooo 44

Konini dijo...

boniita, me encanta que estés "en amor"... es bacán sentirse así :)

 
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