domingo, noviembre 07, 2010

a sunday smile

hace rato no me gustaba tanto un día nublado. hoy empezó tan bien: me desperté antes de la 12, no me bañé, me acurruqué en el sillón para ver películas y desayuné un vaso de pepsi. al rato mi papá me obligó a ir a comprar zapatillas nuevas y nos demoramos exactamente una hora en eso, ir a la farmacia y al supermercado. sé que a toda la gente le apesta ver las tiendas llenas de cosas de navidad a estas alturas, pero por alguna razón eso a mí me pone contenta. hoy habían maniquíes en bikini y afuera llovía mucho. ha sido una primavera muy rara y mi papá piensa que algo va a pasar, pero yo creo que me lo dice sólo para que tenga miedo. por suerte sólo puedo pensar en terremotos y a mí esas cosas no me dan miedo. me da más miedo deshacerme de mis zapatillas viejas, es como si estuviera traicionando a un viejo amigo.

no son puras supersticiones. cuando las cosas llevan demasiado tiempo conmigo, empiezo a creer que tienen alma propia. como sea, esas zapatillas se van a la basura con un buen pedazo de mi historia, que quizás era el pedazo más emocionante de todo el guión. quizás sólo debería esconderlas e idear para ellas un buen espacio de mi futuro hogar, que va a tener lugares de sobra para todas esas cosas que a las demás les parecen estúpidas y, a mí, las más importantes. al final, es lo que he necesitado toda la vida. un verdadero espacio donde mis estupideces sean bienvenidas.

2 comentarios:

dobbs dijo...

jajajaja...bueno
incluso las cosas más banales están empapadas de nosotros y momentos especiales...como la entrada al cine de la película que uno vió con esa persona especial

Konini dijo...

guaaardalas. las zapatillas universitarias son inolvidableees :D

 
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