lunes, mayo 31, 2010

un clásico de todos los lunes

aquí estamos, como siempre, filosofando sobre la mierda en la que se puede convertir la vida cuando haces ceder el elástico, cuando la tarea de todos los días es calcular cuántas cosas que no te importan puedes obligarte a hacer sin morir en el intento. la pena y la desesperación llegan en formas más civilizadas, ya no me aislo de la gente, aunque me moleste escucharlos en los momentos más críticos y sólo quiera salir corriendo. en el fondo de mi corazón, la tormenta queda reprimida hasta que se hace de noche y soy capaz de ponerme a llorar de puro acordarme de esta dinámica de siempre, en la que, sin excepción, termino escribiendo algo parecido a esto para despertar al otro día y hacer como si nunca hubiera sucedido nada. no puedo evitar pensar que, al final de todo, estoy sola y el "i'm not here, this isn't happening" ya no le queda bien a mis 21. quién sabe, quizás sólo necesito crecer y cachar que en todas partes la cosa es más o menos así. que estoy sola, pero que no soy la única.

2 comentarios:

el aguijon del moscardon diesel dijo...

de acuerdo, no eres la única y el asunto no cambia mucho con los años, sin embargo los pocos momentos gratificantes valen la pena, y casi lo compensan.

Juan - Ignacio dijo...

yu dixit.

Pero tarde o temprano
llegaremos
a no pescar a nadie más que a nosotros mismos
y no hacer salvo lo que queramos
y no, no lo digo desde los quince años, lo digo desde aburrirme de vez en cuanto de las terapias corticosteroidales y decir

la shit. Ya lo sabré cuando sea importante saberlo.

Life provides if you let her.

Quizá estoy leyendo demasiado el Tao y voy a ser un doc de pacotilla.
O quizá no y voy a ser tremendo de feliz sujeto.

Tus textos me retrointerpretan.

Deja de hacer las cosas, recomiendo.

 
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