jueves, febrero 17, 2011

ermitaña

lejos de todos los afectos importantes, de la pega a la casa y viceversa, paso la mayor parte del día pensando en problemas que no son míos. llegando la noche, esta soledad de micro me hace pensar el doble. los momentos del día más pensados son los viajes de vuelta, a eso de las 9. por alguna razón, estoy tendiendo a la soledad más cuática, a querer destruir lo que tengo como si se tratara de quemar una casa en la que ya no quiero vivir, para irme a viajar por todo el mundo. tengo una ganas raras de querer irme a la cresta, de no hablar con nadie por harto tiempo, hasta que me bajen las ganas, el interés, la voluntad. la voluntad, por sobre todo. por ahora, todos me parecen extraños. estoy arriba de un avioncito y soy muy pendeja y sólo quiero pedirles a todos que me dejen tranquila, que me dejen pensar.
o que me entiendan.

pero para qué vamos a estar con cosas, lo otro es más fácil.

1 comentarios:

mefuienavion dijo...

me pasa eso todo el tiempo.

 
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